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Del furor del IPO a la IA militar: SpaceX busca recuperar el entusiasmo de Wall Street

21/07/2026 - 08:40

Del furor del IPO a la IA militar: SpaceX busca recuperar el entusiasmo de Wall Street

SpaceX busca recuperar el entusiasmo de Wall Street. Tras un debut bursátil que la convirtió en la estrella del mercado y una corrección igual de brusca, la compañía de Elon Musk apuesta ahora a un posible contrato multimillonario con el Pentágono que vuelve a poner el foco en su negocio de inteligencia artificial.

Según trascendió, el acuerdo podría alcanzar varios miles de millones de dólares y sería similar a los contratos que la empresa ya firmó con Google y Anthropic para suministrar capacidad de cómputo. De concretarse, consolidaría a SpaceX como uno de los principales proveedores de infraestructura tecnológica para el gobierno estadounidense, en un contexto donde el Pentágono acelera el desarrollo de centros de datos para inteligencia artificial.

La noticia también reavivó el debate sobre la valuación de la compañía. SpaceX debutó en Wall Street el 12 de junio a US$135 por acción y en pocos días superó los US$225, una suba de más del 65% que la convirtió en una de las estrellas del mercado. Pero el entusiasmo dio paso a una fuerte corrección y hoy la acción cotiza en torno a los US$125, incluso por debajo de su precio de salida.

Para el mercado, la caída no se explica solo por las dudas sobre el negocio o los desafíos tecnológicos. Buena parte de la volatilidad responde a factores técnicos ligados a la propia estructura de la oferta: en su debut, apenas el 5% del capital quedó disponible para negociación. Ese reducido “free float” hizo que cualquier cambio en la demanda generara movimientos desproporcionados, amplificando tanto la euforia inicial como la posterior toma de ganancias.

Ahora la atención está puesta en el calendario de desbloqueo de acciones. Entre fines de julio y agosto comenzarán a liberarse nuevos paquetes —primero un tramo cercano al 20% y luego partidas adicionales—; en diciembre vencerá el lock-up general de 180 días y, en junio de 2027, llegará el mayor desbloqueo previsto, cuando puedan negociarse las acciones de Musk.

“El mercado entiende que cada liberación de acciones puede generar presión vendedora simplemente porque aumenta la oferta disponible. Eso no implica necesariamente un deterioro del negocio, sino una dinámica propia de este tipo de salidas a bolsa”, explicó a LPO un operador que sigue de cerca a las tecnológicas.

En ese marco, el posible acuerdo con el Pentágono aparece como un factor capaz de cambiar la narrativa. Más allá de los cohetes y de Starlink, SpaceX busca posicionarse como proveedor estratégico de infraestructura para inteligencia artificial, un mercado que concentra buena parte del interés de los inversores.

La empresa ya tiene contratos con gigantes del sector: en junio, Google acordó pagar alrededor de US$920 millones mensuales por capacidad de cómputo en un convenio que se extiende hasta 2029, y Anthropic —desarrolladora del modelo Claude— también contrató procesamiento por unos US$1.250 millones mensuales.

Para los analistas, estos acuerdos muestran que la apuesta de Musk ya no pasa solo por desarrollar modelos de IA, sino por controlar uno de los insumos más escasos del negocio: la infraestructura de cómputo. Disponer de grandes centros de datos puede volverse una ventaja competitiva tan importante como el propio software.

“En Wall Street cada vez hay más inversores que empiezan a mirar a SpaceX como una empresa de infraestructura para inteligencia artificial más que como una compañía aeroespacial. Si esa tesis se consolida, contratos como el que negocia con el Pentágono pueden pesar más en la valuación que un lanzamiento exitoso de Starship”, señaló el operador consultado.

Aun así, el mercado coincide en que el posible contrato no elimina los riesgos de corto plazo: la evolución de la acción seguirá condicionada por el calendario de lock-ups, el crecimiento de Starlink, el avance del programa Starship y los resultados financieros de los próximos trimestres. Después de una salida a bolsa marcada por la euforia y una corrección igual de pronunciada, SpaceX vuelve a intentar convencer a Wall Street de que su mayor negocio del futuro no estará únicamente en el espacio, sino también en la infraestructura que alimentará la próxima generación de inteligencia artificial.

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