Seguridad
Armas de guerra y narcotráfico: el negocio oculto en Santa Fe
05/03/2026 - 05:52
El hallazgo de un arsenal enterrado en un terreno baldío de Roldán, a pocos kilómetros de Rosario, volvió a poner en foco un fenómeno que preocupa a las autoridades: el crecimiento del mercado negro de armas en la provincia de Santa Fe.
La incautación, atribuida a presuntos integrantes de la banda de Los Menores —enfrentada desde hace años con el grupo conocido como Los Monos— expuso no solo la capacidad logística de las organizaciones criminales, sino también la facilidad con la que acceden a armamento de guerra.
Un mercado clandestino en expansión
Especialistas en seguridad advierten que el circuito ilegal de armas en Santa Fe se nutre de distintas fuentes: robos a armerías, desvíos de armas legales, contrabando desde otras provincias e incluso tráfico internacional. La ubicación estratégica de Rosario, con su complejo portuario y conexiones terrestres, la convierte en un punto sensible dentro de esa cadena.
En los últimos años, las fuerzas de seguridad detectaron un aumento en el uso de fusiles de asalto —como AR15 y AK-47— en hechos vinculados al narcotráfico. Este tipo de armamento, de alto poder de fuego, no es habitual en delitos comunes y evidencia un salto cualitativo en la violencia.
Bandas armadas y disputa territorial
La consolidación de grupos criminales con estructura organizada generó una demanda constante de armas y municiones. Las disputas por el control de barrios y puntos de venta de droga derivaron en balaceras reiteradas, muchas veces con víctimas ajenas a los conflictos.
Investigadores sostienen que el acopio subterráneo de armas —como el detectado en Roldán— responde a una lógica de reserva estratégica: guardar armamento en distintos puntos para evitar su secuestro en allanamientos y garantizar capacidad de respuesta ante enfrentamientos.
Controles y desafíos
Desde el Ministerio de Seguridad provincial reconocen que el control del flujo ilegal de armas es uno de los mayores desafíos. Si bien se intensificaron los operativos y el rastreo de armas secuestradas para reconstruir su origen, el circuito clandestino sigue activo.
El problema no es exclusivo de Rosario, pero allí se manifiesta con mayor crudeza. La combinación de narcotráfico, disputas internas y disponibilidad de armas de guerra conforma un escenario complejo que exige coordinación entre fuerzas provinciales, federales y el sistema judicial.
El hallazgo en Roldán no solo desactivó un arsenal oculto: volvió a dejar en evidencia que el mercado negro de armas en Santa Fe continúa siendo un engranaje clave en la escalada de violencia que atraviesa la región.














