La abogada argentina Agostina Páez, que permanece con prisión domiciliaria en Río de Janeiro acusada de racismo tras un episodio ocurrido a la salida de un boliche, publicó un fuerte descargo en redes sociales por el Día Internacional de la Mujer, en el que denunció haber sido “sexualizada, burlada y violentada” durante el proceso.
La mujer, de 29 años, atraviesa una investigación judicial en Brasil desde hace casi dos meses, luego de que se viralizara un video en el que realiza gestos considerados racistas durante una discusión en la vía pública. Esta semana, además, la Justicia volvió a rechazar su pedido de ser trasladada a la Argentina.
En su mensaje, difundido a través de Instagram, Páez aseguró que desde que comenzó el caso ha sufrido distintos tipos de violencia.
“En estos meses conocí una cara muy dura del mundo. Desde el segundo uno de todo lo que pasó, sufrí violencia”, escribió.
En el texto también cuestionó la exposición mediática del caso y sostuvo que su identidad fue difundida masivamente mientras —según afirma— no ocurrió lo mismo con otras personas involucradas en el episodio.
“Muchos hablan, pero apenas conocen el 1% de la historia. Mi cara y mi nombre se mostraron por todo el mundo, mientras nunca se vio de la misma forma a quienes me trataron mal, me sexualizaron y se burlaron de mí”, expresó.
La abogada también hizo referencia al momento previo al video que se viralizó. Según su versión, un hombre le habría realizado gestos obscenos desde la vereda opuesta, situación que —asegura— desencadenó su reacción, que quedó registrada en las imágenes.
En su descargo, además, cuestionó el proceso judicial y aseguró que no se estaría teniendo en cuenta el contexto de lo ocurrido.
“Viví y vivo violencia también en el proceso judicial. Ignoran pruebas y todo se limita a lo que unos cuantos cuentan. Y no, no soy racista”, afirmó.
Mientras la investigación continúa en la Fiscalía de Río de Janeiro, desde su entorno señalaron que Páez enfrenta dificultades económicas para mantenerse en Brasil, donde permanece bajo arresto domiciliario a la espera de una definición judicial.













