Economía
Caputo evalúa frenar los créditos hipotecarios del FGS por la caída de la demanda
16/10/2026 - 17:54
El Ministerio de Economía evalúa suspender la licitación de noviembre de los fondos de la ANSES destinados a créditos hipotecarios debido a la falta de demanda. La crisis de poder adquisitivo de los sectores a los que apuntaba la iniciativa puso en riesgo la continuidad del programa.
Para mantener el negocio en marcha, los bancos le reclaman al ministro Luis Caputo que amplíe el programa y permita que los préstamos también se utilicen para la compra de una segunda vivienda. Se trataría de una desnaturalización completa de una iniciativa pensada para abordar el grave déficit de viviendas que sufre la Argentina.
La posibilidad de que el programa se cancele por falta de demanda dejó al descubierto la gravedad de la crisis económica. El plan completo aportaría apenas 50 mil viviendas y los últimos datos indican que se está muy lejos de alcanzar ese objetivo. Ahora la apuesta apunta a llegar a sectores de mayores ingresos con capacidad de endeudamiento.
Un esquema con dos licitaciones y fondos de los jubilados
La iniciativa había sido presentada por Caputo como una herramienta para reactivar el crédito, impulsar el mercado inmobiliario y la construcción y favorecer el acceso a la primera vivienda de las familias argentinas.
El plan contemplaba el uso de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, distribuidos en diez licitaciones de 200.000 millones de pesos cada una. La medida generó inquietud en la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que teme enfrentar demandas judiciales por el uso de fondos de los jubilados.
La primera licitación se realizó el 7 de septiembre por 200.000 millones de pesos. La segunda tuvo lugar el 6 de octubre por otros 200.000 millones. Sin embargo, la adjudicación de los recursos a los bancos no implica que ese dinero haya llegado efectivamente a los compradores de viviendas. Luego de un impulso inicial, los bancos habrían informado a Economía que la demanda cayó bruscamente.
El mecanismo consiste en que la ANSES coloca recursos del FGS en depósitos a plazo fijo ajustados por UVA en los bancos. Las entidades reciben ese financiamiento a plazos de uno o cinco años y se comprometen a utilizarlo para otorgar créditos hipotecarios.
Los bancos tienen 90 días para aplicar los fondos. De lo contrario, el FGS puede reclamar la devolución anticipada del dinero no utilizado. La eventual suspensión de noviembre expondría precisamente ese problema.
En la segunda licitación, casi la totalidad de los recursos se adjudicó a cinco años, con un rendimiento de UVA más 4,79%. Los bancos, a su vez, deben ofrecer los préstamos hipotecarios con una tasa máxima de UVA más 7,5%.
Fondeo de largo plazo y un descalce que persiste
El esquema busca garantizarles fondeo de largo plazo y un margen para cubrir los costos de intermediación. Aun así, desde los bancos afirman que entre el plazo a cinco años que ofrece el FGS y el de créditos que se extienden por 30 años, el descalce continúa siendo significativo.
La discusión sobre la utilización del FGS estuvo presente desde el lanzamiento. El programa ya había sufrido demoras por diferencias sobre las tasas y los plazos. La iniciativa también incomodó a Javier Milei: el Gobierno, que hizo del retiro del Estado de la economía una bandera, terminó recurriendo a los recursos del sistema de seguridad social para intentar reactivar la economía.
El Gobierno consiguió ofrecerles recursos a los bancos, pero eso no garantiza la aparición de nuevos tomadores de crédito. Los salarios deteriorados y el costo de las cuotas ajustadas por inflación restringen el universo de familias que pueden acceder a una hipoteca.
"El Gobierno consiguió ofrecerles recursos a los bancos, pero eso no garantiza la aparición de nuevos tomadores de crédito. Los salarios deteriorados y el costo de las cuotas ajustadas por inflación restringen el universo de familias que pueden acceder a una hipoteca", afirmó el directivo de un banco privado.
En aquel momento, Caputo había explicado que las nuevas licitaciones dependerían de la velocidad con la que los bancos consiguieran transformar los recursos en préstamos hipotecarios.
Por otro lado, desde el sector constructor ya habían advertido que el volumen de recursos era limitado y que su impacto sobre las obras nuevas no sería inmediato. El crédito puede movilizar operaciones inmobiliarias, pero no necesariamente se traduce en nuevos desarrollos.
A este escenario se suma el deterioro de la cartera de préstamos del sistema financiero. Los bancos pueden conseguir fondeo a mayor plazo, pero no pueden fabricar clientes solventes.















