La provincia de Santa Fe atraviesa un escenario climático inusual: en apenas los primeros cuatro meses de 2026 ya se registraron precipitaciones que superan el promedio anual en gran parte del territorio. El dato enciende alertas, especialmente ante la posibilidad de que el fenómeno de El Niño regrese entre mayo y julio, con potencial de intensificarse hacia fin de año.
Registros por encima de lo normal
Tras un abril marcado por lluvias intensas, varias localidades santafesinas ya acumulan valores superiores a los habituales para todo un año. Las zonas más afectadas incluyen los departamentos Vera, San Justo, 9 de Julio y General Obligado, además del sur provincial.
De acuerdo a datos de la Secretaría de Recursos Hídricos, se registraron cifras impactantes:
- Más de 1.100 mm acumulados en Vera, Pintado, Gobernador Crespo y Villa Minetti
- Más de 950 mm en Colonia Teresa, Alejandra y Correa
- Alrededor de 900 mm en Constanza y San Javier
Eventos extremos y riesgo hídrico
A este panorama se suman episodios de lluvias intensas que alcanzaron hasta 300 mm en pocas horas, provocando saturación de suelos y dificultades en el escurrimiento del agua, como ocurrió en Reconquista y Villa Minetti.
Este tipo de eventos incrementa el riesgo de anegamientos e inundaciones, especialmente en zonas rurales y localidades con sistemas de drenaje limitados.
Monitoreo y medidas preventivas
Frente a este contexto, la Secretaría de Recursos Hídricos intensificó los controles sobre ríos y arroyos desde marzo, con el objetivo de anticipar posibles situaciones críticas.
Además, se avanza en la limpieza de canales troncales en toda la provincia, una tarea clave para mejorar la capacidad de escurrimiento y evitar desbordes.
Un año bajo alerta climática
El exceso de lluvias ya configura un escenario desafiante para la producción, la infraestructura y las comunidades.
Con la posible llegada de un evento fuerte de El Niño, las autoridades mantienen el estado de vigilancia, ya que las precipitaciones podrían intensificarse aún más en los próximos meses.
La provincia enfrenta así un año atípico, con lluvias récord y un sistema hídrico bajo presión, que obliga a reforzar la prevención y el monitoreo constante.