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Milei entregó el sable de San Martín en San Lorenzo
08/02/2026 - 08:16
En una jornada cargada de liturgia patriótica y fuerte impronta política, el presidente Javier Milei encabezó este sábado el acto central por el 213° aniversario del Combate de San Lorenzo, en el histórico Campo de la Gloria, al sur de la provincia de Santa Fe. El momento más simbólico del evento fue la entrega del sable corvo original de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo.
Se trató de un hecho inédito: hacía 26 años que un presidente en ejercicio no participaba de esta conmemoración. Milei fue el único orador de la ceremonia y centró su discurso en la figura del Libertador, a quien presentó como un emblema de sacrificio, liderazgo y valores fundacionales de la Nación.
La llegada del mandatario rompió con el protocolo tradicional. Ingresó de manera efusiva, con gestos exaltados, saltos y arengas al público, en una puesta en escena que marcó el tono del acto. Junto a él estuvo el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, además de autoridades civiles y militares.
El eje central de la jornada fue el traslado y entrega del sable corvo, una de las piezas más emblemáticas del patrimonio histórico argentino y símbolo máximo de la gesta sanmartiniana. La decisión de que vuelva a quedar bajo custodia de los Granaderos reforzó el carácter simbólico del acto y concentró la atención política y mediática.
Ante una multitud estimada en 60 mil personas, la ceremonia incluyó un amplio despliegue militar. Uno de los momentos más aplaudidos fue la recreación del Combate de San Lorenzo, con la tradicional carga de caballería protagonizada por 40 granaderos, que evocó el bautismo de fuego del regimiento en 1813.
La jornada continuó con un desfile cívico-militar, que comenzó a las 20.13, y culminó con una presentación especial de la Banda Sinfónica Municipal de San Lorenzo, que interpretó marchas patrias y canciones populares para despedir a la multitud.
Así, San Lorenzo fue escenario de un acto que combinó historia, símbolos nacionales y un mensaje político explícito, con Milei colocando a San Martín en el centro de su relato y resignificando uno de los emblemas más poderosos de la identidad argentina.












