El Tiempo

de Santa Fe

elecciones

Seguridad

Bajaron los homicidios, pero la violencia cambia de rostro: crecen las víctimas adolescentes en La Capital

05/01/2026 - 08:43

Bajaron los homicidios, pero la violencia cambia de rostro: crecen las víctimas adolescentes en La Capital

Los indicadores oficiales muestran una caída sostenida de los homicidios en Santa Fe y en el departamento La Capital, pero detrás de esa mejora estadística emerge un dato que obliga a una lectura más compleja del fenómeno: el aumento de víctimas menores de 19 años. Entre enero y noviembre de 2025 se registraron seis homicidios de adolescentes en La Capital, una cifra que supera la de años anteriores y expone nuevos desafíos para las políticas de seguridad.

Desde el Observatorio de Seguridad Pública del Ministerio de Seguridad destacaron que la provincia cerró 2025 con 204 homicidios dolosos, lo que representa una baja del 49% respecto de 2022 y del 48% en comparación con 2023, consolidando —según remarcan— los niveles más bajos de violencia letal en tiempos recientes. La Capital, incluso, presenta los valores más bajos de la serie histórica.

Sin embargo, la reducción del número total de homicidios no implica necesariamente una disminución homogénea de la violencia. Por el contrario, el incremento de víctimas jóvenes revela que el delito no desaparece: se transforma.

Violencias que no siempre entran en la estadística criminal clásica

La secretaria de Gestión Institucional, Virginia Coudannes, explicó que los homicidios que involucran a jóvenes de entre 15 y 19 años no responden a una única causa y suelen estar atravesados por múltiples factores. En La Capital, el 48% de los homicidios dolosos está vinculado a conflictos interpersonales, situaciones donde víctimas y agresores se conocen y la violencia surge de disputas cotidianas, discusiones o entornos atravesados por tensiones previas.

Este dato resulta clave para entender el escenario actual: la violencia letal ya no se explica únicamente por economías criminales organizadas o delitos complejos, sino también por conflictos sociales no resueltos, consumo problemático, precariedad, ausencia de redes de contención y fallas en la intervención temprana del Estado.

Menos balas, más urgencias sociales

Si bien también se registra una disminución de heridos por armas de fuego, el aumento de víctimas adolescentes plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas preventivas en los territorios más vulnerables. Los programas de intervención barrial, como la Intervención Barrial Focalizada o el Plan Abre, apuntan a un abordaje integral junto a municipios, el Ministerio Público de la Acusación y otras agencias estatales. No obstante, los datos sugieren que los márgenes de intervención llegan tarde para algunos jóvenes.

La baja en los homicidios es un dato positivo, pero insuficiente si no se acompaña de políticas específicas para adolescencias y juventudes. La violencia no se mide solo en números totales: también se mide en quiénes mueren, dónde y en qué contextos.

En ese sentido, el desafío ya no es únicamente sostener la reducción de la violencia letal, sino anticiparse a los nuevos escenarios, comprender las dinámicas sociales que atraviesan a los jóvenes y evitar que la estadística favorable oculte una problemática que sigue cobrando vidas cada vez más jóvenes.

 

publicidad
publicidad