Seguridad
Candioti Sur en alerta permanente: vecinos y comerciantes denuncian robos reiterados y falta de respuesta policial
07/01/2026 - 08:10
La inseguridad en barrio Candioti Sur dejó de ser un hecho esporádico para transformarse en una preocupación cotidiana. Robos sistemáticos, movimientos sospechosos en los techos de las viviendas y patrullajes que los vecinos consideran insuficientes configuran un escenario de creciente desprotección en uno de los sectores más tradicionales de la ciudad de Santa Fe.
A los ya conocidos “robos de cocheras” se suman episodios cada vez más frecuentes que alimentan el temor: personas merodeando sin rumbo fijo, delincuentes desplazándose por los techos y una presencia sostenida de cuidacoches y limpiavidrios que, según denuncian los frentistas, muchas veces deriva en situaciones intimidantes. “Nos vamos enrejando cada vez más por miedo”, repiten quienes viven y trabajan en la zona.
El testimonio de los comerciantes da cuenta de un cambio profundo en la dinámica barrial. Iris, dueña de un local ubicado sobre calle Güemes al 3100, relató que en una sola manzana se produjeron tres robos en apenas tres días consecutivos. “Antes era un barrio muy tranquilo. Hoy hay gente extraña dando vueltas todos los días y uno tiene que estar siempre atento”, señaló.
La sensación de aislamiento es otro de los puntos que más preocupa. Según los vecinos, ante la falta de una presencia policial constante, la vigilancia termina recayendo en los propios habitantes del barrio. Grupos de WhatsApp, alarmas comunitarias y cámaras de seguridad se volvieron herramientas habituales, aunque insuficientes para devolver la tranquilidad.
“Vivimos entre rejas, cámaras y alarmas, pero igual tenemos miedo. Si escuchamos un ruido, activamos la alarma comunitaria y salimos a mirar, siempre a la expectativa”, describió la comerciante. La inversión en tecnología, lejos de ser una solución definitiva, expone el nivel de alerta permanente con el que conviven quienes residen en Candioti Sur.
Mientras tanto, el reclamo se repite: mayor presencia policial, patrullajes regulares y respuestas concretas ante una ola delictiva que, aseguran, no distingue horarios ni tipos de viviendas. “No queremos acostumbrarnos a vivir así”, coinciden los vecinos, que advierten que el barrio está perdiendo la calma que lo caracterizó durante décadas.















