Internacional
Corea del Norte acusa a Seúl de una nueva intrusión con drones y amenaza con hacerla "pagar un alto precio"
10/01/2026 - 16:58
Corea del Norte ha denunciado este viernes una nueva violación de su soberanía aérea por parte de un dron procedente del sur, un incidente que ha exacerbado la tensión en la península y provocado una enérgica amenaza de represalias contra Seúl.
Según un comunicado del Ejército Popular de Corea recogido por la agencia estatal KCNA, las fuerzas norcoreanas detectaron y destruyeron un aparato no identificado que penetró en su espacio aéreo el pasado 4 de enero. El portavoz militar explicó que el dron fue rastreado desde la zona fronteriza de Hado-ri y dejado avanzar unos ocho kilómetros antes de ser neutralizado "con medios especiales de guerra electrónica".
Pyongyang afirma que, tras analizar los restos, determinó que el vehículo aéreo estaba equipado con dos cámaras de video que grabaron territorio norcoreano durante aproximadamente siete minutos, con el claro objetivo de realizar labores de "reconocimiento".
Las autoridades norcoreanas vincularon este evento con una intrusión similar ocurrida en octubre de 2024 y otra en septiembre del año pasado, acusando a Seúl de una campaña constante de vigilancia. En un tono particularmente beligerante, el régimen de Kim Jong-un calificó a Corea del Sur como "el enemigo más hostil" y una "copia perfecta de los lunáticos de Kiev".
El comunicado concluyó con una grave advertencia: "Los belicistas militares de la República de Corea seguramente se verán obligados a pagar un alto precio por su imperdonable histeria".
Seúl desmiente y propone investigación conjunta. Frente a estas acusaciones, el gobierno surcoreano ha respondido con un contundente desmentido.
El ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, declaró a la agencia Yonhap que las afirmaciones de Corea del Norte son "absolutamente falsas". Aseguró que los modelos de drones mostrados por Pyongyang no forman parte del inventario de las Fuerzas Armadas de Corea del Sur. El ministro se refirió al actual contexto de vigilancia, al que llamó "la pesadilla de la ley marcial", para argumentar que ni la fuerza aérea ni la terrestre realizaron operaciones en la fecha señalada.
Ante la escalada dialéctica, Ahn Gyu-back abrió la puerta a una investigación conjunta entre las dos Coreas para esclarecer los hechos, una propuesta que hasta ahora no ha recibido respuesta por parte del Norte.
El incidente, se produce en un momento de elevada fricción en la península, marcado por las continuas pruebas de armamento norcoreanas y la intensificación de los ejercicios militares conjuntos entre Seúl y Washington.















