Esta semana, Jésica Cirio volvió a ser noticia al confirmar que está embarazada y espera un varón junto a su nueva pareja, Nicolás Trombino. La relación, que comenzó hace pocos meses, parecía mantenerse en perfil bajo… hasta ahora.
La modelo rompió el silencio tras el escándalo con su ex, Elías Piccirillo, y habló por primera vez de su actual pareja en televisión. Sin embargo, más allá del anuncio personal, comenzaron a surgir datos que rodean a Trombino y generan fuertes interrogantes.
Un perfil bajo con una trama compleja
Según reveló el periodista Tomás Díaz Cueto, Trombino no sería un empresario más. Detrás de su imagen reservada, existirían vínculos con figuras de poder, negocios en el exterior y sociedades poco claras.
Uno de los puntos que más llamó la atención es su relación comercial en Estados Unidos con Quinto Ferro, hijo de un influyente abogado cercano al sindicalista Luis Barrionuevo.
A sus 24 años, Ferro dirige empresas en Miami, vinculadas a servicios de jets privados, y comparte estructuras societarias con conexiones políticas. Sociedades offshore, negocios internacionales y vínculos con el poder comienzan a dibujar un entramado que despierta sospechas.
Multas, Estado y negocios bajo la lupa
Otro dato que suma tensión: Trombino es proveedor del Estado y arrastra antecedentes como multas en 2021 por tener al menos 14 empleados en negro. Un detalle que, en medio de este contexto, alimenta las dudas sobre el origen y manejo de sus negocios.
“Hay gente muy nerviosa en su entorno”, advirtió Díaz Cueto, quien también señaló que el llamado “círculo rojo” vinculado a estas sociedades estaría incómodo por la exposición mediática que genera la relación con Cirio.
Amor, exposición y posibles consecuencias
Mientras la pareja atraviesa un momento personal importante con la llegada de un hijo, el foco mediático podría abrir la puerta a investigaciones más profundas sobre el entorno empresarial de Trombino.
Por ahora, todo está en el terreno de las revelaciones periodísticas, pero el caso deja planteado un escenario inquietante: cuando el mundo del espectáculo se cruza con negocios, poder y dinero, las consecuencias pueden ir mucho más allá de lo mediático.