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Argentina rompió todos los récords y se convirtió en el mayor proveedor de aceites vegetales de la India: ingresaron US$3.630 millones

17/01/2026 - 09:14

Argentina rompió todos los récords y se convirtió en el mayor proveedor de aceites vegetales de la India: ingresaron US$3.630 millones

El país consolidó en 2025 un liderazgo histórico en el comercio global de aceites vegetales y desplazó a competidores clave en el mayor mercado importador del mundo. El aceite de soja y el de girasol fueron los grandes motores del salto exportador.

En un escenario global atravesado por la presión sobre los sistemas alimentarios y una fuerte reconfiguración del comercio internacional, la Argentina alcanzó en 2025 un hito sin precedentes: se transformó en el principal abastecedor de aceites vegetales de la India, el mayor importador mundial de estos productos.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el país exportó al mercado indio 3,56 millones de toneladas de aceites vegetales, un volumen récord que generó ingresos por alrededor de US$3.630 millones y posicionó a la Argentina como socio estratégico clave del gigante asiático.

Un cliente decisivo y un negocio en expansión

La magnitud del logro se explica por el peso de la India en el mercado global: en 2025 importó cerca de 15,7 millones de toneladas de aceites vegetales, consolidándose como el principal comprador del mundo. Dentro de ese enorme volumen, más de la mitad provino de aceites de soja y girasol, justamente los productos en los que la Argentina es altamente competitiva.

De hecho, el informe destaca que el 53% de las exportaciones argentinas de aceite de soja y el 35% de las de aceite de girasol tuvieron como destino la India, una concentración inédita que refuerza el vínculo comercial entre ambos países.

De potencia agrícola a gran importador de aceites

Aunque la India es una potencia agrícola —lidera la producción mundial de arroz y es uno de los mayores productores de trigo—, su estructura productiva está orientada principalmente a cereales y legumbres. La producción local de oleaginosas resulta insuficiente para cubrir la creciente demanda interna de aceites, lo que genera una brecha estructural que se cubre con importaciones cada vez mayores.

Esa dependencia se profundizó en las últimas dos décadas. A comienzos de los años 2000, las importaciones indias de aceites vegetales rondaban entre 4 y 5,5 millones de toneladas. Desde 2008, la demanda creció de forma sostenida hasta alcanzar picos históricos: 16,6 millones de toneladas en 2024 y 15,7 millones en 2025, apenas por debajo del récord.

Un cambio estructural que favorece a la Argentina

Más allá del volumen total, el dato clave es el cambio en la composición de la demanda. Desde 2014, el aceite de soja y el de girasol comenzaron a ganar terreno frente al aceite de palma. En 2025, ambos alcanzaron un máximo histórico conjunto del 53,1% del total importado por la India.

Ese giro está directamente vinculado al crecimiento económico del país asiático y a la expansión de su clase media, que tiende a reemplazar aceites más baratos por productos de mayor calidad y valor agregado.

Para la Argentina, el contexto no podría ser más favorable. La producción combinada de aceite de soja y girasol alcanzaría en la campaña 2024/25 10,48 millones de toneladas, el nivel más alto desde al menos 2004, según la BCR.

 

Competidores en retroceso y una oportunidad histórica

El mapa de proveedores también jugó a favor del país. Indonesia y Malasia, tradicionales líderes en aceite de palma, enfrentaron límites productivos y un fuerte aumento del consumo interno. Ucrania, por su parte, perdió peso como exportador de aceite de girasol, con envíos que cayeron más del 50% desde su pico de 2018.

En ese escenario, la Argentina logró posicionarse como un proveedor confiable, estable y con capacidad de sostener flujos crecientes de exportación, desplazando a competidores y ocupando un lugar central en el abastecimiento del mercado indio.

Mirada a futuro

La conclusión del informe es contundente: si la economía india mantiene su ritmo de crecimiento, la demanda seguirá concentrándose en aceites en los que la Argentina es altamente competitiva. Para la BCR, el desafío y la oportunidad están claros: incrementar la producción y profundizar la industrialización para responder a un mercado gigante que sigue expandiéndose.

Un récord que no solo deja dólares, sino que marca el rumbo estratégico del agro argentino en el comercio global del siglo XXI.