Internacional
Bad Bunny, música y política en el Super Bowl
09/02/2026 - 07:55
La actuación de Bad Bunny en el Super Bowl se convirtió en uno de los momentos más potentes y comentados del show, no solo por su despliegue artístico sino también por la fuerte reacción política que desató en Estados Unidos. Benito Antonio Martínez Ocasio llevó al escenario principal del evento deportivo más visto del país una propuesta que combinó música urbana, identidad caribeña y una estética pensada para impactar desde el primer segundo.
El artista puertorriqueño eligió un outfit completamente blanco, minimalista y de inspiración deportiva: camiseta de mangas cortas, pantalones anchos, guantes y zapatillas a juego. La elección no fue casual. El vestuario potenció la coreografía de alto ritmo, permitió movimientos amplios y funcionó como una superficie ideal para que la iluminación resaltara cada gesto sobre el escenario.
La puesta visual reforzó el mensaje. Plataformas de colores vivos, caminos entre césped artificial, vegetación exuberante y referencias directas al Caribe construyeron una escenografía que remitió a las playas y a la vida isleña, llevando una identidad latina al centro del espectáculo global.
Sin embargo, el impacto no se limitó al plano artístico. La presencia de Bad Bunny generó rechazo inmediato en sectores de la derecha estadounidense, que cuestionaron tanto su música como su identidad y sus posiciones públicas. En redes sociales y espacios políticos conservadores, la actuación fue señalada como “provocadora” y “fuera de lugar”.
En ese contexto, Donald Trump intentó presionar para cancelar la participación del artista, retomando su discurso contra figuras culturales latinas y populares que no se alinean con su visión política. Los intentos no prosperaron, pero dejaron en evidencia que la actuación trascendió el espectáculo para convertirse en un hecho cultural y político.
Lejos de retroceder, Bad Bunny reafirmó su lugar: un artista latino ocupando un escenario históricamente dominado por otras narrativas, sin suavizar su identidad ni su mensaje. En el Super Bowl, su show no solo fue música y baile: fue también una afirmación de presencia, diversidad y tensión cultural en el corazón de Estados Unidos.












