En un discurso atravesado por un tono sombrío, el gobernador de Maximiliano Pullaro trazó un diagnóstico crudo sobre la situación del país y utilizó la crisis económica como marco para justificar el complejo presente de su gestión.
“Nos toca atravesar años muy duros. Una sociedad frustrada y una economía que no levanta”, afirmó, al describir un escenario de estancamiento que, según planteó, condiciona cualquier margen de acción política. El mandatario habló del deterioro del poder adquisitivo y advirtió que “a muchos argentinos no les alcanza el sacrificio cotidiano para llevar un plato de comida o atender la salud de sus hijos”.
El mensaje dejó en claro que, para el gobernador, el contexto nacional explica gran parte de las dificultades que enfrenta la provincia. En ese sentido, puso el foco en el aumento de las necesidades básicas insatisfechas y en la creciente demanda social, dos variables que —según sostuvo— obligan a redoblar los esfuerzos del Estado.
Como contrapartida, Pullaro destacó la inversión social impulsada por su gestión. Mencionó una partida de 181.600 millones de pesos destinada a seguridad alimentaria y el alcance del programa Santa Fe Nutre, que asiste a más de 246.000 personas. También subrayó el funcionamiento sostenido de los comedores escolares en todo el territorio provincial.
Sin embargo, el reconocimiento de un escenario prolongado de dificultades económicas dejó flotando una pregunta política inevitable: si los años que vienen serán “muy duros”, tal como anticipó, ¿cuál es el horizonte de recuperación que propone el gobierno provincial?















