Política
Renuncia en el INDEC: la promesa de independencia se diluye con la salida de Lavagna
03/02/2026 - 08:10
La renuncia de Marco Lavagna al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reinstala en la agenda pública una discusión histórica en Argentina: la autonomía real del organismo y la injerencia política sobre las cifras oficiales. Lavagna, quien asumió durante la gestión de Alberto Fernández y fue ratificado por Javier Milei con la promesa de despolitización, presentó su dimisión tras la decisión del Gobierno de postergar sine die la implementación de un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El conflicto se centra en la nueva metodología de medición de la inflación, diseñada para reflejar con mayor precisión los gastos actuales de los hogares mediante una canasta actualizada de bienes y servicios. Este índice, técnicamente listo desde hace meses, habría arrojado tasas de inflación más altas que las publicadas oficialmente, estimándose al menos dos puntos porcentuales adicionales para 2025, principalmente por dar mayor peso a las tarifas de servicios públicos.
Lavagna sostenía que el cambio, complejo metodológicamente por obligar a recalcular series históricas como el PBI, debía aplicarse en enero de 2026, alineando "los tiempos políticos y técnicos". Sin embargo, el Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, ordenó suspender su aplicación "hasta que el proceso de desinflación esté consolidado". Esta decisión, confirmada tras designar a Pedro Lines (exdirector técnico del INDEC) como sucesor, fue el detonante final de la renuncia.
El episodio evidencia la continuidad de un patrón que atraviesa distintas administraciones: la subordinación de las estadísticas a las necesidades políticas del gobierno de turno. Aunque la gestión de Milei prometió inicialmente separar al INDEC de la órbita económica para acentuar su independencia, esa medida nunca se concretó. La salida de Lavagna, quien buscó consolidar una imagen técnica y apartidaria, deja al descubierto que la anhelada autarquía del organismo sigue siendo una meta incumplida, poniendo una vez más en juego la credibilidad de los datos oficiales ante la sociedad y los mercados.














