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El Gobierno ajusta el discurso y apuesta a que la mejora en el bolsillo se note antes de marzo

30/08/2026 - 07:49

El Gobierno ajusta el discurso y apuesta a que la mejora en el bolsillo se note antes de marzo

 

El Gobierno ensayó en los últimos días un giro limitado en su política económica con el objetivo de reactivar el consumo y los ingresos. Quienes trabajan codo a codo con Javier Milei se fijaron un plazo: para marzo del año próximo tiene que percibirse una mejora en el bolsillo de la gente. En la Casa Rosada admiten que la narrativa oficial entró en crisis y que el modelo necesita mostrar resultados concretos.

El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al asesor presidencial Santiago Caputo, preparó el anuncio sobre el fondeo a los bancos para ampliar los créditos hipotecarios. Ambos le dieron forma a un discurso que choca con las declaraciones públicas del Presidente, quien suele sostener que la justicia social es una aberración. El ministro no solo habló de justicia social para facilitar el acceso a la vivienda, sino que argumentó que la medida tendría un efecto multiplicador: “Alguien que accede a un crédito hipotecario para tener una primera nueva vivienda también tiene que comprar diferentes cosas, desde una cama, un sillón, hasta un televisor. Entonces, todo eso motoriza otros sectores de la economía”.

En el entorno oficial refuerzan que la nueva estrategia debe leerse también en función de la llegada del papa León XIV. La visita adelantó los planes para mostrar otro perfil, ante el temor de que el mensaje papal se convierta en una caja de resonancia en contra del modelo. Mientras tanto, Milei se muestra en público como ajeno a esas decisiones: no habló del tema en sus intervenciones de los últimos días ni celebró la política pública de su gestión. La actitud deja latente el interrogante sobre hasta dónde está metido en la administración diaria.

Medidas acotadas y contradicciones internas

Las contradicciones llegan al límite de que en la Casa Rosada niegan lo que hacen. Trabajan bajo una premisa: que se note pero que no se diga. El cierre de la semana estuvo concentrado en desmentir el levantamiento del cepo a los salarios cuando, en rigor, reconocen que desde el Gobierno promueven subas salariales. El cambio tensiona el modelo: en la admisión de que con la macro no alcanza, el oficialismo pone en juego mucho más que el discurso.

Las herramientas disponibles son escasas si el objetivo es mantener inamovible el superávit fiscal. Sin ingresos, el ajuste es interminable y la reactivación no se notará. Quienes conocen los próximos pasos del Gobierno sostienen que marzo es el límite autoimpuesto para tomar medidas y que se noten en la economía doméstica. Hasta ahora, las apuestas oficiales parecen escasas o de poca expansión. “Están probando”, analiza un economista que trata seguido al Presidente.

En esa lógica, el trazo grueso que ideó el Gobierno implica, en primer lugar, la reactivación vía mejoras salariales a través de sumas fijas no remunerativas o bonos para los salarios más bajos. “La mejora tiene que estar ahí, porque te tracciona el consumo y recaudas vía IVA”, explican la decisión, que se relaciona con el trascendido de garantizar un básico de $860.000 en mano. Esa versión salió de un sector del Gobierno y se abrió una cacería para detectar filtraciones. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, mandó a desmentir la decisión que habían comunicado de manera extraoficial desde la secretaría de Trabajo, que conduce Julio Cordero.

Más allá de las idas y vueltas, en los hechos el grifo se abrió. Es el caso de los trabajadores metalúrgicos: el Gobierno homologó en tiempo récord el acuerdo paritario. Apenas 13 días después de haberlo firmado, la secretaría de Trabajo habilitó la suba que incluye un 6% no remunerativo durante agosto, septiembre y octubre, y otro 6% no remunerativo y no acumulativo para noviembre y diciembre. Además, estableció una suma extraordinaria de $1.600.000 para los trabajadores de las empresas siderúrgicas. A partir del 1° de enero, los porcentajes acordados serán incorporados a los salarios básicos de convenio. Es el esquema que el Gobierno quiere replicar en la mayoría de las negociaciones, como ya sucedió con plásticos, ferroviarios o la construcción.

A eso se suma la expectativa de una baja de la inflación, que vuelva a empezar con 1, y Caputo no levantó el techo del 2% que había fijado en la negociación salarial. Estiman que ese relajamiento también se verá, aunque lentamente, en el bolsillo. El Gobierno se ató de pies y manos: no puede tocar las cuentas públicas, por lo cual es poco probable que avance con una recomposición de haberes jubilatorios vía bono, que dejó congelado desde marzo de 2024.

En cuanto a los salarios básicos, solo un gremio está por debajo del monto de 1.070.000 brutos que dejó trascender Trabajo. A abril de 2026 solo Maestranza estaba por debajo de esa cifra, en $990.934, y acaba de cerrar su negociación paritaria con dos sumas extraordinarias: una en septiembre por $80.000 no remunerativa y otra en diciembre por $30.000. El giro oficial es acotado y muy paulatino.

Algo similar sucede con los créditos hipotecarios. El universo alcanzado es de apenas 18.000 familias, según el cálculo que informó Caputo. Solo se destinará el 2% del Fondo de Garantías de Sustentabilidad para los bancos. “Es una primera etapa, se puede ampliar”, sostienen en la Casa Rosada. El monto establecido por Economía equivale a cerca del 23% del stock vigente de préstamos hipotecarios. El nuevo fondeo representa más de 1,3 veces lo colocado hasta ahora en el año. En 2025 se otorgaron unos 44.000 créditos hipotecarios y en el primer semestre de este año alrededor de 12.000. Está destinada a la clase media alta con ingresos registrados. El monto máximo será de US$200.000, aunque el promedio del crédito sería de US$75.000.

Desorden interno y presión opositora

Milei insiste en que no necesita nada para que su plan lo lleve a la reelección. Eso transmitió en la reunión de Gabinete del lunes pasado en la Casa Rosada, tras su regreso de Olivos. “Está convencido de que no necesita ningún impulso, lo repite todo el tiempo”, dice un dirigente que lo escuchó. El desorden comunicacional de la semana llegó a ubicar a Santiago Caputo afuera del Gobierno: no estuvo en ese encuentro y sus enigmáticos posteos en X abonaron la versión. Al día siguiente, el portavoz Adrián Ravier informó que el asesor había sido corrido de la comunicación digital que asumiría Santiago Oría. No pasó ni una hora cuando Ravier se desdijo: “No hubo ni hay ningún cambio en el organigrama de comunicación del Poder Ejecutivo, ni designación alguna, ni traspaso de responsabilidades entre áreas”.

La comunicación está fuera de control. Milei endurece su postura y el resto trata de aflojarla. Los límites del plan los corre Patricia Bullrich. Esta semana dijo que la economía está “áspera”, que hay que mejorar el salario y que “un buen político sabe lo que le pasa a la gente”. Se cruzó con Milei en la reunión de gabinete, pero fue en buenos términos: “Un amable intercambio”, lo describió la senadora ante un allegado. El Presidente responsabiliza a la oposición de hacer una campaña en su contra y no deja margen para evaluarse a sí mismo. “Yo no hablo desde la oposición sino desde lo que necesitamos para ganar”, fue la intervención de Bullrich.

La crisis de los endeudados copó la agenda interna. Milei dedicó la mayor parte de su encuentro con los legisladores libertarios del martes a victimizarse. Expresó que el endeudamiento no lo generaron sus políticas, sino que era parte de una campaña opositora. “No hay que tragarse la píldora de la empatía”, lanzó, a modo de aviso interno. “Cuando uno pregunta qué es la empatía, van a contestarles con ideas populistas. Y al populismo no se le gana haciendo populismo”, insistió. Volvió a hablar de los mercados repugnantes y dijo que la morosidad hoy en la Argentina no es un problema relevante: está alrededor del 11%. “Este año tuvimos mundial y muchas familias tomaron deuda para comprar televisores. Lo mismo sucedió con las casas de apuestas, que también explican parte de la mora en el período de mundial”, agregó. Los mandó a leer el libro La economía en una lección, de Henry Hazlitt.

Cuando terminó de hablar consultó si alguien tenía una pregunta. Levantó la mano Lilia Lemoine. En el dibujo del poder, la escena se componía de Milei y la mesa chica karinista: estaban Diego Santilli, Martín Menem y Juan Bautista Mahiques. Faltó Santiago Caputo y faltó la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal. El asesor recién apareció en escena nuevamente el miércoles, para asistir al ministro de Economía.

Las diferencias internas se reflejan en las iniciativas oficiales. Bullrich relanzó el debate de la reforma electoral, pero Santilli todavía no tiene cerrado el acuerdo con los gobernadores que habilite un debate en serio. “No saben qué quieren”, protestó una espada parlamentaria sobre la discusión electoral. El plan de incorporar colectoras se fue apagando en medio de las encuestas que muestran sostenidas bajas en la imagen presidencial. “Alguna herramienta tenés que dejar, sobre todo para los aliados”, promueven en el Senado. Pero las listas colectoras tienen la dificultad de que solo se promoverían dos opciones: una lista colgada de Milei, que sería la oficial y puramente violeta, y la paralela, con un mix de todo el resto de los partidos. Cómo hacer para que esos espacios se pongan de acuerdo es una vía aún inexplorada. “Nada está resuelto”, reflejan en Balcarce 50.

Karina Milei no deja de mandar señales contrapuestas. Mientras abre el diálogo con Mauricio Macri, siembra candidatos en la ciudad. Después de que la semana pasada Luis Caputo y ella misma recorrieran el territorio porteño junto a la jefa del bloque de los legisladores de La Libertad Avanza, Pilar Ramírez, el viernes lo subió a Santilli. Fueron al barrio chino. Todavía parece difícil que se resigne fácilmente a dejarle la ciudad a los Macri.

El contraataque oficial y el peronismo

El Gobierno prepara el contraataque para frenar el intento opositor de avanzar con una salida para los casi 6 millones de morosos. Las opciones no incluyen tomar la iniciativa, más bien resistir. La oposición pidió una sesión especial para el 9 de septiembre con la fortaleza de contar en su convocatoria con un amplio abanico político. El pedido lleva 48 firmas, entre ellas, la del nuevo jefe de bloque de Argentina Federal, el ex gobernador de Misiones Oscar Herrera Ahuad, espacio estrenado esta semana, que votó con el Gobierno la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la inocencia fiscal. También firmaron los cordobeses que responden a Martín Llaryora y los catamarqueños, además de Lourdes Arrieta. El número de 133 diputados que votaron en la sesión de esta semana a favor de abrir el debate, se podría ampliar a 139.

Los libertarios trabajan en dos líneas. Como contraataque convocaron para el próximo miércoles a la comisión de Finanzas. Apuestan a convencer a entre 6 y 8 legisladores. La firma de Herrera Ahuad con la oposición les complica el panorama. Buscan ganar tiempo. La otra opción es que el mismo 9 convoquen a una sesión, una hora antes, tengan quórum y desactiven la iniciativa opositora. No tienen tema: no hay dictamen de nada. El camino es que logren dictaminar esta semana en la comisión de Salud por la trazabilidad de los medicamentos, un reclamo de los familiares de las personas fallecidas por el fentanilo contaminado, y llevar eso al recinto. La otra, que apuren inviolabilidad de la propiedad privada.

El otro tema que persigue a la Casa Rosada es la emergencia en discapacidad. La convocatoria para el 9 de septiembre incluye en primer lugar del temario la prórroga de la ley que nunca cumplió el Ejecutivo. El Gobierno dejó de pagar los fondos para los prestadores que desde mañana suspenderán los tratamientos. A la Casa Rosada se le viene encima este debate. Al apuro para mostrar algún alivio de bolsillo por la llegada del Papa se suma que en la agenda de León XIV está una visita al Cottolengo Don Orione.

En paralelo, la CGT está gestionando una audiencia con el Papa. Aún no tuvieron novedades, pero en Azopardo confían en que podría haber voluntad de Roma para realizarla. Se da en momentos en los que crece la tensión del sindicalismo con la Casa Rosada por la falta de diálogo. La CGT abandonó el viernes la reunión del consejo del salario ante la confirmación de la suma irrisoria de aumento que se negociaba, que llevaba el mínimo de $376.600 a 468.000 hasta abril del año que viene. El Gobierno quiere inyectar los salarios de convenio, pero no el mínimo vital y móvil, que está atado a los programas sociales y que le generaría mayores desembolsos por parte del Tesoro. Pasado mañana la comisión directiva de la CGT volverá a reunirse para evaluar los pasos a seguir, pero apuran una marcha para insistir con el endeudamiento familiar. Sin paro a la vista.

En el peronismo empiezan a consolidarse opciones. La foto que dejó esta semana el principal partido opositor es la de dos candidatos en la cancha: Axel Kicillof y Sergio Massa. El ex ministro de Economía reapareció en un acto en Rosario, en la presentación de un libro del diputado del Frente Renovador Diego Giuliano, que aspira a la gobernación. Congregó a todas las tribus internas del distrito, menos al axelismo. Estuvieron Germán Martínez, postulado también por un sector del peronismo, y Juan Monteverde, de Ciudad Futuro, además de los sectores más kirchneristas, representados en La Cámpora. “La unidad es lo más importante”, dijo Massa. Sabe que su candidatura presidencial crece al calor de las diferencias entre Kicillof y Cristina Kirchner, en una apuesta similar al 2023, cuando terminó siendo el candidato de unidad.

Por el otro lado, el gobernador bonaerense forzará una interna, pero es consciente de que en el peronismo, solo Juan Grabois podría acceder a competir. Sería una interna que no le sirve a nadie. En La Plata trabajan por la PASO, pero tienen la sospecha de que llegado el momento, no habrá competencia. Cristina Kirchner no generó hasta ahora un candidato propio pero forzó, eso sí, al resto, a frenar los apoyos a Kicillof ante la incógnita de cómo termina el escenario en el peronismo. Toda la dirigencia con peso territorial está paralizada. Por ahora no logró bajarlo. Es el éxito que puede mostrar Kicillof. Massa, con poco, se las rebusca para estar entre los candidateables. Todo puede cambiar con un pronunciamiento en Naciones Unidas que vuelva a poner a Cristina en carrera. En algo coinciden Milei y el peronismo: sin opciones intermedias que se destaquen, el camino parece ser la vuelta de la polarización.

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