Política
Milei militariza Olivos: crecen las versiones sobre el giro presidencial
18/09/2026 - 07:55
La Casa Militar asumirá el control integral de la residencia presidencial y la Administración General de Olivos será disuelta. Una decena de trabajadores fue desplazada. El Gobierno argumentó razones de seguridad, mientras crecen las versiones sobre el verdadero motivo de la drástica decisión.
La Quinta de Olivos amaneció con un cambio que modifica por completo su funcionamiento interno. Trabajadores civiles que durante años estuvieron a cargo de tareas de mantenimiento, cocina, jardinería y otros servicios fueron informados de que ya no continuarían desempeñándose en sus puestos.
La decisión forma parte de una reestructuración mediante la cual la Casa Militar asumirá el control integral de la Residencia Presidencial de Olivos, en reemplazo de la estructura administrativa civil que hasta ahora tenía a su cargo buena parte del funcionamiento cotidiano.
El Gobierno justificó la medida en la necesidad de reforzar la seguridad presidencial y reducir la estructura administrativa. Según el comunicado oficial, el cambio responde también a la “escalada de la inseguridad a nivel global” y a la visita del papa León XIV. La transferencia de responsabilidades deberá completarse en un plazo máximo de 60 días.
La Casa Militar ya tiene entre sus funciones la seguridad del Presidente, su familia y la residencia presidencial. La normativa vigente establece además que el Regimiento de Granaderos a Caballo participa de la seguridad de Olivos.
Un cambio que va mucho más allá de la seguridad
La modificación no se limita a reforzar la custodia. La estructura que administraba la residencia presidencial será disuelta y sus funciones pasarán a depender de la Casa Militar.
Hasta ahora, la Administración General de la Residencia Presidencial de Olivos tenía responsabilidades que incluían la organización de las actividades de la quinta, el mantenimiento de las instalaciones, la administración del personal y la coordinación de servicios generales.
El giro supone, por lo tanto, una concentración de funciones bajo una estructura militar que históricamente estuvo vinculada principalmente a la seguridad presidencial.
El desplazamiento alcanzó inicialmente a alrededor de diez trabajadores, según denuncias sindicales recogidas por medios nacionales.
Las versiones que circulan en Olivos
La explicación oficial convive con distintas versiones que comenzaron a circular dentro del entorno político. Una de ellas sostiene que el Gobierno busca reducir el número de personas que tienen acceso cotidiano a los espacios donde permanece Milei y, de esa manera, disminuir los riesgos de filtraciones de información y reforzar el control interno de la residencia.
Otra versión, difundida por sectores vinculados al oficialismo y recogida por medios periodísticos, relaciona la decisión con la creciente preocupación del Presidente por la seguridad de sus perros.
Sin embargo, no existe hasta el momento una confirmación oficial de que un supuesto envenenamiento de alguno de los animales haya sido el motivo de la reestructuración. Esa hipótesis debe ser considerada como una versión no comprobada y no como un hecho.
Los perros de Milei ocupan desde hace años un lugar central en su vida personal y el propio Presidente ha hablado públicamente del vínculo que mantiene con ellos. Esa característica alimentó distintas especulaciones cada vez que se produjeron cambios en los protocolos de seguridad de Olivos.
El impacto político
La decisión también tiene una lectura política. La Casa Militar depende de la Secretaría General de la Presidencia, área que conduce Karina Milei. De este modo, el nuevo esquema concentra bajo esa estructura una parte todavía mayor del control operativo de la residencia presidencial.
El movimiento se produce además en un momento de fuerte exposición política del Gobierno y vuelve a colocar a Olivos en el centro de la escena. La pregunta que queda abierta es hasta dónde llegará la reestructuración.
Por ahora, hay un dato concreto: la residencia presidencial tendrá menos personal civil y una presencia mucho mayor de la estructura militar encargada de la seguridad del Presidente.
El Gobierno habla de eficiencia y seguridad. Las versiones políticas hablan de control, filtraciones y temor. Entre ambas explicaciones queda una decisión inédita por su alcance: cambiar la forma en que funciona internamente el lugar donde vive el Presidente de la Nación.















