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VACUNAS EN RETROCESO: LA BAJA COBERTURA REABRE LA PUERTA A ENFERMEDADES QUE ESTABAN CONTROLADAS

21/12/2025 - 10:37

VACUNAS EN RETROCESO: LA BAJA COBERTURA REABRE LA PUERTA A ENFERMEDADES QUE ESTABAN CONTROLADAS

La vacunación, junto con el acceso al agua potable y el uso de antibióticos, constituye uno de los pilares fundamentales de la salud pública moderna. Gracias a estas herramientas, la expectativa de vida aumentó de manera sostenida a nivel global. Sin embargo, en Argentina este logro histórico atraviesa una situación crítica: las tasas de cobertura de vacunación registran una caída sostenida que ya comienza a traducirse en consecuencias concretas.

A fines de noviembre, cuatro ciudadanos uruguayos no vacunados recorrieron distintas provincias del país mientras cursaban sarampión, lo que encendió las alarmas sanitarias ante la posibilidad de un brote. En paralelo, el resurgimiento de la tos convulsa —una enfermedad que se encontraba bajo control— derivó en la muerte de diez niños que no habían recibido las dosis correspondientes del calendario nacional.

A este escenario se suma la aparición de una nueva variante de gripe A (H3N2). La ANLIS Malbrán confirmó recientemente tres casos de influenza A del subclado K: dos adolescentes de la provincia de Santa Cruz y un niño internado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si bien ninguno presentó complicaciones clínicas, la detección refuerza la preocupación en un contexto de baja inmunización.

El descenso de la cobertura vacunal responde a múltiples factores. Si bien el crecimiento del movimiento antivacunas —basado en información falsa y sin sustento científico— tiene un rol significativo, no es la única causa. La pandemia de COVID-19 dejó una profunda erosión en la confianza social hacia las instituciones políticas y las campañas sanitarias masivas. No obstante, los especialistas destacan que la figura del pediatra continúa siendo una referencia confiable, por lo que el rol activo de los profesionales de la salud resulta clave para revertir esta tendencia.

El riesgo de no alcanzar niveles adecuados de inmunización es inmediato. Las enfermedades prevenibles reaparecen cuando disminuye la cobertura y se forman “bolsones” de población susceptible. En el caso del sarampión, una persona no vacunada puede contagiar a más de 16 personas. Para evitar brotes, es indispensable alcanzar una cobertura superior al 95 %. La vacuna incluida en el calendario nacional ofrece inmunidad de por vida y también protege contra la rubéola, una infección que puede provocar graves secuelas en embriones, como cardiopatías, ceguera y daños neurológicos. Pese a su eficacia comprobada, aún se registran casos de rubéola congénita.

La experiencia histórica demuestra que la erradicación de enfermedades como la viruela, la polio o el propio sarampión no depende de la falta de herramientas, sino de sostener altas tasas de vacunación en el tiempo. Incluso cuando los promedios generales parecen aceptables, la existencia de focos con baja cobertura es suficiente para detonar brotes epidémicos. Se considera crítico un nivel inferior al 50 %, mientras que una cobertura cercana al 85 % puede contener la propagación, aunque no eliminar el riesgo.

En este marco, las campañas de refuerzo y las acciones focalizadas resultan esenciales para cerrar esos espacios de vulnerabilidad. También es fundamental diferenciar entre las vacunas históricas del calendario nacional y aquellas desarrolladas recientemente frente a emergencias sanitarias. Inmunizaciones como las del sarampión, la polio o la difteria cuentan con décadas de estudios, millones de dosis aplicadas y un perfil de seguridad ampliamente validado, lo que las convierte en herramientas confiables y seguras.

La preocupación también se extiende al impacto de la gripe A (H3N2). Si bien el virus suele generar cuadros gripales leves, el mayor riesgo radica en las infecciones bacterianas que pueden aparecer posteriormente, como neumonía, meningitis u otitis. Estas complicaciones, especialmente en niños y poblaciones vulnerables, son prevenibles mediante vacunas como la antineumocócica. Por tratarse de un virus que muta constantemente, la gripe no puede erradicarse con una única inmunización, lo que refuerza la importancia de la vacunación anual en los grupos de riesgo.

En definitiva, el desafío actual del sistema de salud argentino no está dado únicamente por la circulación de nuevos virus, sino por el retroceso en la cobertura vacunal en un contexto social de creciente vulnerabilidad. Sostener la inmunidad colectiva sigue siendo la única estrategia eficaz para evitar el regreso de enfermedades que la ciencia ya había logrado controlar.

 
 

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