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SIN MESAS LARGAS NI SONRISAS FORZADAS: LA NAVIDAD DESDE LA SALUD MENTAL

22/12/2025 - 10:18

SIN MESAS LARGAS NI SONRISAS FORZADAS: LA NAVIDAD DESDE LA SALUD MENTAL

La Navidad suele asociarse a reuniones familiares, mesas compartidas y mensajes de alegría. Sin embargo, para muchas personas, esta época del año puede convertirse en un momento especialmente difícil desde lo emocional. La soledad, las pérdidas recientes o antiguas, los vínculos rotos y las expectativas sociales pueden intensificar sentimientos de tristeza, angustia o vacío.

Especialistas en salud mental coinciden en que diciembre no siempre es sinónimo de felicidad. Al contrario, las fiestas pueden funcionar como un amplificador emocional: lo que duele, duele más; lo que falta, se nota con mayor fuerza. La ausencia de un ser querido, una separación, la distancia de la familia o incluso la sensación de no encajar en el “mandato” de estar bien pueden generar un malestar silencioso.

La soledad en Navidad no siempre implica estar físicamente solo. Muchas personas se sienten solas aun estando acompañadas, cuando no logran compartir lo que sienten o cuando perciben que su dolor no tiene lugar en un contexto que exige celebración permanente.

Frente a este escenario, los profesionales recomiendan habilitar la emoción, sin culpa ni comparación. No sentirse feliz en Navidad no es un fracaso personal ni una falta de gratitud: es una experiencia humana válida. Permitirse transitar el duelo, recordar, llorar o incluso evitar ciertos rituales puede ser una forma saludable de autocuidado.

También es importante redefinir las fiestas. No todas las personas necesitan celebrarlas del mismo modo. Armar un plan propio —una cena sencilla, un encuentro con amigos, una actividad solidaria o un momento de introspección— puede ayudar a disminuir la presión social y a recuperar algo de sentido.

Buscar apoyo es otro aspecto clave. Hablar con alguien de confianza, expresar lo que duele o pedir ayuda profesional si la angustia se vuelve persistente puede marcar una diferencia. La salud mental también necesita acompañamiento, especialmente en momentos donde las emociones se intensifican.

Finalmente, los especialistas recuerdan que las fiestas pasan, pero el cuidado emocional debe continuar todo el año. Practicar la autocompasión, respetar los tiempos internos y entender que cada persona vive la Navidad desde su propia historia puede ayudar a atravesar esta etapa con mayor calma y menos exigencias.

En una época que invita a mirar hacia afuera, también puede ser una oportunidad para mirarse hacia adentro, con respeto, paciencia y humanidad.

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